viernes, 29 de noviembre de 2013

“¡Atentan contra vida de hija o hijo de Cartes y este ordena operación exterminio de delincuentes en represalia!”, habría sido el titular de la prensa poder fáctico o canalla, de haberse tratado, las víctimas de tal crimen horrendo, de miembros de la familia presidencial. La agravada, extendida y profundizada, situación de inseguridad ciudadana que impera en el país, y que la padecen sobre todo los grupos mayoritarios y más vulnerables de la población, urbana y rural, se ha vuelto crítica, porque este desgobierno carece también de algo semejante a una elemental política pública de seguridad. Empeorando todo, esto coincide con un proceso muy preocupante de crisis institucional de la Policía Nacional, que igualmente el Palacio de López niega que exista. El agravamiento de la inseguridad ciudadana no es de exclusiva responsabilidad de la administración Cartes (2013-2018). Se trata de una más de las herencias nefastas y nefandas de los desgobiernos inmediatamente anteriores. Pero se complica la crisis porque el actual presidente minimiza o niega los problemas, en lugar de someter a revisión permanente cada área de su responsabilidad de “gobernante”, para encontrar soluciones posibles, pero efectivas, a problemas de larga data. Incluso están en duda las condiciones reales de seguridad de la familia presidencial y de sus entornos más cercanos. Es que como en otros países, nadie se siente seguro en el Paraguay, por rico o poderoso que sea, y ello incrementa exponencialmente la crisis y sensación de inseguridad.

Escribe José Luis Simón G.
Horacio Cartes, presidente del Paraguay gracias a su inmensa fortuna
personal, originada en el narcotráfico, el lavado de dinero y la fabricación,
piratería de marcas y falsificación y contrabando de cigarrillos,
es una suerte de "señor feudal" posmoderno, y carente de la menor
experiencia, politiquera y partidocrática, incluso. Rodeado de entornos
de siervos de la gleba, su desgobierno empezó a naufragar apenas se
inició, en áreas tan sensibles como relaciones exteriores, inseguridad
ciudadana y debilidad de liderazgo e institucional
(Foto archivo de UH).


Un ejemplo del “ausentismo” presidencial en la cuestión de la inseguridad ciudadana es una cita que resume la actitud irresponsable de Cartes al respecto:

“El presidente Horacio Cartes reiteró que los índices de inseguridad en el país se redujeron en varios aspectos, pero alegó que por el hecho de una muerte, no se puede hablar de inseguridad. Esto respondió tras ser consultado sobre el joven asesinado por impedir el robo de un celular a su hermana. A su regreso de Roma, el mandatario dio una conferencia de prensa en el aeropuerto Silvio Pettirossi. Uno de los puntos consultados fue el de la inseguridad, tema (que) olvidó mencionar durante su mensaje de los (primeros) 100 días. ‘Si faltó entregar la información sobre la parte de seguridad es bueno que nos hagan saber porque hay informes. Yo los he visto’, aseguró el mandatario. Una de las preguntas (de los periodistas) tuvo que ver sobre la inseguridad que siente la ciudadanía y el asesinato de un joven por tratar de impedir que le robaran el celular a su hermana, frente a su casa, en el barrio Trinidad. ‘Yo no quiero que me pongan que porque uno murió, tengamos que hablar de la inseguridad nacional. El ejemplo no va coherente con la pregunta’, afirmó el jefe de Estado”, dejando estupefactos a los periodistas y a personas de su propio “staff”. Al respecto: http://www.ultimahora.com/cartes-porque-uno-murio-no-podemos-hablar-inseguridad-nacional-n744594.html


Una sola muerte por homicidio es una tragedia irreparable, des-gobernante Horacio Cartes, tal el calificativo que merece, pues ni siquiera intenta ser el “primer servidor público de la ciudadanía”, su obligación constitucional. Antes de haber cumplido los tres meses de “luna de miel” de nuevo gobernante, Cartes ya demostró tantas incompetencias y autismo, que han hecho descender su siempre relativa popularidad de origen. Recurre entonces a “sincericidios” verbales, y a exhibiciones permanentes de mal humor público. Agrava así su pésimo desempeño al frente del ejecutivo, que ya están teniendo un elevadísimo costo histórico en todas las dimensiones del interés nacional de la Patria paraguaya Humanidad.

¿Cuál hubiese sido su reacción si la víctima fatal no era quien fue, un humilde, esforzado y valiente joven paraguayo, estudiante y trabajador precario, y sí una de sus hijas o hijos? ¡No dudo que inmediatamente habría clamado a los infiernos y ordenado una retaliación indiscriminada, y sin límites, a la fuerza pública!


Si las bayonetas sirven para todo, excepto para sentarse encima de ellas (advertencia del estadista y diplomático francés, sucesivamente del absolutismo, la revolución, el imperio y de la restauración, el príncipe Charles Talleyrand [1754-1838], al emperador Napoleón Bonaparte [1769-1821], estando este en uno de sus momentos de máxima gloria y poder), la supuesta fortuna de varios miles de millones de dólares de Cartes, por sí solos no sirven para convertirlo en un presidente democrático de la República, como se lo advirtiera el autor de este artículo, tiempo atrás (2010), personalmente, y muchas cosas más, en una cena a invitación suya, cuando su irresponsable y aventurero proyecto  de politiquero en ciernes y tan siquiera sin partido partidocrático, todavía, solo lo conocían, aparte de su hermana Sarah y brazo derecho en sus negocios, dos de los principales promotores interesados de esta versión de la catastrófica alianza oportunista pos Lugo-PLRA (2008-2012), a la que sucedió el desgobierno provisional, de la voracidad de la corrupción sin límites, la del liberal Federico Franco (2012-2013).

Aparte de la hermana de Cartes (Sarah), conocedora del proyecto y sumado a él, sus perpetradores originales fueron dos: el hasta entonces casi todopoderoso senador “colorado” Juan Carlos “Gal-averno” (por Galaverna), y el eterno mbareté (prepotente con poderes extra legales, sobre todo con los débiles y oprimidos) y deslenguado y generalmente descontrolado, Luis Aníbal Schupp, por entonces núcleo ambos del entorno de los entornos politiqueros de Cartes, en una conspiración antidemocrática más (disfrazada de proyecto electoralista) en contra de la nación paraguaya y de su proyecto todavía irrealizado de república democrática (sometida a las leyes, para realizar la Justicia) y de la sociedad abierta.

Cartes (de quien se sospecha que el origen de su inmensa riqueza es el narcotráfico, el lavado de dinero y la fabricación, falsificación de marcas y contrabando de cigarrillos para el Brasil y el mundo) es apenas un posmoderno señorito feudal, que desconoce hasta el “abc” de la politiquería, no hablemos ya de la política democrática, y ejerce sus funciones sin colaboradores probos, competentes y experimentados, y rodeado sí de un entorno palaciego de “ejecutivos” de sus principales negocios considerados fraudulentos, carece de información veraz, técnica y precisa sobre casi todas las áreas de la realidad nacional y mundial que le conciernen en su carácter de presidente de la República.

Es así que, por ejemplo, desconoce el contenido de un informe del BID, sobre la inseguridad ciudadana en América del Sur, y sus proyecciones cercanas,  presentado públicamente aquí antes del “triunfo electorero” de Cartes, resultado de una investigación de gran aliento, que encabezara Antanas Mockus (el respetado intelectual y académico colombiano, reconocido rector de la Universidad Nacional de su país [1990-1993], exitoso alcalde de Bogotá [1995-1997 y 2001-2003], y dos veces candidato presidencial por el Partido Verde: 2006-2010), y que incluye al Paraguay entre los países de peores calificaciones en materia de su generalizada inseguridad ciudadana.

El diario asunceno “Última Hora”, y otros medios. a partir de estudios locales, coincide con las conclusiones del informe del BID: “Para la gente, el Gobierno se aplaza en seguridad en estos primeros meses. El 97 % de la gente opina que dicha área en la  administración de Horacio Cartes está peor con respecto a gobiernos anteriores.   Solo el 3 % afirma que la situación mejoró. Este es el resultado de la encuesta realizada por Ibope-CIES para el diario Última Hora, Telefuturo y Radio Monumental” (Ver: http://www.ultimahora.com/cartes-porque-uno-murio-no-podemos-hablar-inseguridad-nacional-n744594.html).

En consecuencia, sin la menor experiencia política, carente de un equipo de buenos colaboradores, Cartes carece incluso de la más elemental buena información (no hablemos ya de análisis y políticas públicas) acerca de todas las áreas y dimensiones de sus competencias presidencials, empezando por cuestiones estratégicas, en las cuales está naufragando, como las de la inseguridad ciudadana (que incluye el peligro de la banda narcoterrorista del auto denominado Ejército del Pueblo Paraguayo, EPP), la indefensión internacional de los intereses nacionales en un escenario regional adverso para el Paraguay, en especial en el Merc-Unasur, a causa de las agresiones ilegales e ilegítimas originadas en los regímenes neototalitarios y neo imperialistas castro-chavistas, los del “socialismo siglo XXI”, a los cuales está sometiendo al Paraguay, nada menos que su presidente y señor feudal, con un pasado de narcotraficante y de lavador de dinero, Horacio Cartes. Todo hace pensar, por consiguiente, que el Paraguay no logra salir de la crisis de Estado, que viene de largo tiempo atrás y exhibe señales de estar agravándose con el desgobierno actual.



JLSG
Asunción, a viernes 29 de noviembre de 2013







 

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