domingo, 24 de noviembre de 2013

Prólogo del libro a ser presentado mañana: “El profesor José Luis Simón G., me ha honrado al pedir que escriba un prólogo para su nueva obra denominada “La Actividad Internacional del Paraguay 1.811-2012”. Este trabajo según me manifestara el autor, está enmarcado en los actos de homenaje del Bicentenario de la Independencia, aunque aparezca recién en este año. Pero no lo es desde el ángulo de la conmemoración festiva, que fue necesaria por cierto para tan destacado acontecimiento, sino desde la perspectiva intelectual, donde el autor se mueve con comodidad dada su larga experiencia y su vasta cultura, que se traduce en todas las hojas de este libro […]”.

Escribe José A. Moreno Ruffinelli
Doctor en Ciencias Jurídicas. Ex canciller, parlamentario

y embajador del Paraguay. Doctor en Ciencias Jurídicas,
y catedrático e investigador en Ciencias Jurídicas y
Relaciones Internacionales, en las Universidad
Nacional de Asunción, UNA, y Universidad Católica
de Asunción, UCA
(Foto: www.resumenespoliticos.blogspot.com).


“[…] Es curioso que un país en el que tantas páginas se han escrito sobre su historia, la parte internacional, salvo excepciones, haya sido abordada siempre desde la perspectiva de las causas de las guerras –enormes e inexplicables ambas– más no con una visión global de qué significaron las relaciones internacionales en todo el contexto histórico de dos siglos. Porque no debe perderse de vista, que cualquier acontecimiento acaecido en la República tenía sus causas inmediatas o remotas en el amplio escenario internacional y principalmente en el de los vecinos. Y es precisamente allí donde el actor con la aguda interpretación que hace de los procesos históricos, los vincula a las relaciones internacionales, concebidas hoy como elemento central de todas las políticas de Estado de los países serios.

“Creo que el Paraguay, al inicio nomás de su independencia ya  comienza a transitar por el mundo internacional con aquella brillante nota del 20 de julio de 1.811, que algunos atribuyen al Dr. Francia y otros a Fernando de la Mora. No interesa finalmente quién fue el autor material, sino su contenido, en el cuál el Paraguay como parte del virreinato que era,  sienta por primera vez su independencia ante la Argentina, pero que estaba sin dudas emitida como un mensaje que  había de tener trascendencia en todo el mundo ya que era el de su total independencia de España.

“La larga noche del gobierno de Francia, cuya interpretación también divide a los estudiosos de la historia paraguaya, entre quienes los admiran como  el factor fundamental de la Independencia y entre los que lo critican por el aislamiento y la autocracia con que gobernó, es analizada por el autor casi como un referente de la reticencia con que se movía Paraguay en esa época.

“Lo concreto es que en realidad el aislamiento no produjo resultados positivos para el Paraguay. Aparte de algunos gestos en los que se permitió resaltar la soberanía del Paraguay como la respuesta a Bolívar cuando este amenaza invadirnos si no liberaba Francia a Bonpland, o algún otro, no puede decirse que ese accionar suyo, de aislar al país, haya sido determinante para su independencia.

“Recuérdese que todos los reconocimientos de la independencia paraguaya de nuestros vecinos, vinieron recién con el gobierno de Don Carlos A. López, el que manejó personal y directamente las relaciones exteriores de nuestro país. Y si bien lejos estuvo su gobierno de tener una política exterior amplia, la tuvo sin embargo restringida,  dirigida especialmente al reconocimiento de nuestro país como independiente. Y este no es un hecho  menor. Pero también supo relacionarse con otras potencias de ultramar, aunque no muy exitosamente.

“Es también sabido que su gobierno estuvo lejos de ser una democracia a la americana o como la soñara Tocqueville, Pero el contexto que le rodeaba tampoco era un ejemplo para ello. En Brasil, un imperio;  en la Argentina, caudillos que pugnaban por unificar la Argentina o federalizarla. O enfrentar al puerto de Buenos Aires con las provincias. Y Uruguay nacido como contrapeso entre Argentina y Brasil peleaba por sobrevivir en un ambiente permanente de tensiones entre sus vecinos que pretendían sojuzgarla.

“Luego puede colegirse que las luchas internas, en los países todavía no consolidados del área, eran  pasto fresco para que las grandes potencias extra continentales trataran de aplacar su hambre de extensión, de colonialismo y de dominio sobre las nuevas tierras.

“La sucesión de don Carlos, corolario lógico de su manera de pensar y dirigir el país, recayó en su hijo Francisco, al cual había enviado al mundo de aquél entonces para que viera otros horizontes, para que ampliara la perspectiva  del Paraguay como Estado consolidado. Pero el  escenario  que vivió  Francisco Solano fue absolutamente diferente al que había diseñado su padre.

“Y nuevamente la política exterior era la del gobernante, el General Francisco Solano López,  quien no sería fácil  que escuchara consejos, dado su especial  carácter y por estar educado dentro del esquema del poder desde su más remota juventud.

“La constitución del setenta,  a pesar de las condiciones en las que ella fue dictada, presagiaba un Estado de derecho constituido conforme con la doctrina adoptada por dicha norma magna. Sin embargo no fue así, y la anarquía y el desorden fueron la regla, lo cual era explicable dada la situación  en que se  encontraba el país luego de la guerra.

“Pero lo  importante del este libro es que nos introduce en temas a los que nuestra clase política en especial no está tan acostumbrada. Las sociedades abiertas, las políticas de Estado en un país que según el autor todavía carece de Estado (propiamente tal, como espacio jurídico-político de la sociedad, y no mero aparato burocrático e institucional) son desafíos que deben enfrentarse con  valentía, pero sobre todo con sabiduría, que es lo que puede beberse  leyendo estas páginas. La obra que prologamos, con una exhaustiva  investigación, nos ofrece también una visión del  Estado de Derecho. Este no es sino  aquél en el cual se respetan las normas, en el cual se instaura el gobierno de las leyes y no el de los hombres.  Generalmente el mismo va acompañado de una Constitución que le da el marco necesario para su desenvolvimiento. Por eso se afirma que  tanto el constitucionalismo como el Estado de Derecho son conceptos que van unidos estrechamente pues el uno está en función del otro.

“Simón hace también un interesante estudio sobre el realismo en las relaciones internacionales que es de mucha utilidad para entender los procesos que se han dado en la historia. El principio de la dominación, de la ley del más fuerte, de las guerras, es sostenido por doctrinadores importantes de la talla de Hans Morgenthau y Edward Carr. Son variados los enfoques que hace Simón en este recorrido de la Historia del Paraguay desde la perspectiva de las relaciones internacionales. Estoy seguro concitará la atención de los estudiosos pues revela dos aspectos que son insoslayables en nuestro pasado: la historia y las relaciones internacionales. Pues a través de ellas pueden entenderse muchas cosas que a veces parecieran inexplicables.

“También comparto con el autor que nos falta mucho para alcanzar políticas de Estado públicas en nuestro país, pero en cuanto a Relaciones Exteriores, dimos inicio a ellas en el año 2.002 cuando presentamos las  “Bases para la política exterior del siglo XXI”. Muchos no saben que dicho trabajo fue aprobado por el Consejo de la Defensa Nacional y por lo tanto es nuestra política exterior, que está vigente, aunque debe ser actualizada como todo plan de este tipo conforme a la coyuntura. En ese trabajo tuvo activa participación el autor de esta obra, lo cual valoriza aun más el presente libro, ya que une a sus conocimientos teóricos la visión práctica de los problemas fundamentales de nuestro país en esa área. Tiene también el mérito de unir el pasado con el presente a la luz de una interpretación metodológica que permite visualizar cuáles fueron los errores y aciertos de nuestros antepasados dirigentes del país.

“Estoy absolutamente convencido que una diplomacia fuerte, parte de la política pública de Estado, es necesaria para la consolidación del Paraguay como estado soberano. Los últimos acontecimientos relativos al Mercosur y Unasur  así lo demuestran. Y estoy también convencido que solamente dentro del escenario internacional tenemos que jugar el gran partido: el de la defensa intransigente de nuestros derechos. Y agregarle siempre a la política exterior la impronta de nuestra injusta mediterraneidad. Muchos males pudimos haber evitado de tener costas marítimas. Pero la historia, injustamente nos condenó a esta posición y debemos luchar para que ella sea minimizada con políticas eficientes, con negociadores capaces, y por sobre todas las cosas con ciudadanos que tengan un verdadero sentido de patria.

“El Libro del profesor Simón, que tiene además como complemento una bibliografía riquísima, estoy seguro despertará en todos el interés por estos temas. Y comparto su sueño de tener una política exterior vibrante, actualizada, vital, que defienda a los intereses del Paraguay con altura y dignidad. Con lo cual concluyo que solo una diplomacia eficaz nos hará fuertes”.



Publicado por JLSG
Asunción, a domingo 24 de noviembre de 2013

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