lunes, 3 de septiembre de 2012

Las lecciones no aprendidas del "junio paraguayo" de 2012

El apóstata ex obispo Fernando Lugo, y el peor de los presidentes a partir de 1989, ahora quiere jugar al chantajista politiquero del proceso electoral de 2013. Prisionero de su narcisismo politiquero quiere ver al Paraguay sumido en la violencia “revolucionaria” (Fuente: “abc color”, Asunción).

       No aprendimos la lección del “junio paraguayo”, la del 21 y el 22, días que nos recordaron la fragilidad de nuestra democracia de “muy baja calidad”, después de la masacre de Curuguaty, convertida casi en la crónica de una guerra civil anunciada, de malintencionada gestación por históricos irresponsables, los de la catadura propia de los “lugo-bolivarianos”.

         Esa era la orden de Caracas-La Habana, e iba a ser la culminación de una tragedia iniciada con el voraz oportunismo de unos pocos, la predominante indigencia cívica de tantos que creyeron en el “proyecto” de 2008 (la de la APC, la ¡Alianza para el Cambio!), y la planificación de subpotencias vecinas, de cuarta categoría como sus compinches locales, quienes creyeron que el Paraguay era terreno abonado para sembrar la semilla venenosa y mortal del “Socialismo Siglo XXI”.      

       Cualquiera sea la interpretación sobre tan pésimo pastiche, no es otra cosa sino la peor reformulación neopopulista de un neototalitarismo de “izquierdas” neoimperialista, además, como lo sabemos muy bien en Paraguay. Lo de “izquierdas” del tipo caviarnícolas, deglutidores de caviar y cavernícolas político-ideológicos.


DEL JUICIO POLÍTICO A LA IRRESPONSABILIDAD ELECTORALISTA

         Más allá de todas sus limitaciones e incoherencias democráticas, que no son pocas, el Congreso de la República formal se alineó con la nación-sociedad civil, y gracias al juicio político destituyente, constitucional y legítimo, se resolvió institucionalmente una muy grave crisis de Estado, algo inédito en la historia nacional.

         El “iter criminis” de esa verdadera conspiración antidemocrática, y profundamente antinacional, tuvo un escenario interno y un itinerario externo, que se hicieron visible (para muy pocos) a partir de la reunión a puertas cerradas en San Pedro, el 16 de agosto de 2008, ocasión en que el dictador Hugo Chávez le transmitió sus primeras órdenes “revolucionarias” al presidente democráticamente electo, Fernando Lugo, quien acababa de llegar al Palacio de López por medio del interesado y oportunista lucro cívico del paí-ma heí, de un apóstata y su pandilla de oportunistas ávidos de lo que fuera.

         Ese camino antidemocrático y antinacional (esto último no es sinónimo de chovinismo o xenofobia, y sí de la defensa de la humanidad, desde la construcción local de una sociedad abierta y su Estado de derecho democrático) tiene huellas precisas y peligrosas: la incorporación supeditada del Paraguay al “bolivarianismo”, a la UNASUR, después a la ALBA y a la CELAC, y a todas las trampas consentidas por Lugo y sus colaboradores más cercanos para entregar la soberanía nacional al totalitario, ilegal e ilegítimo “Protocolo de Ushuaia II”.

         Así fue conocido ese parto de los montes de la Cumbre MercUnasuriana de Montevideo, de diciembre de 2011, mientras aquí se gestaba la rebelión criminal de los “Carperos 4x4”, que desde Ñacunday debía incendiar el Paraguay para impedir la realización de las elecciones de 2013, en las cuales ni Lugo ni la “izquierda” local tenían ni tienen la menor chance, no ya de triunfar, sino de lograr al menos la misma misérrima cantidad de bancas parlamentarias que las del período constitucional inaugurado en 2008.


CONSPIRACIÓN “CHAVISTA” Y JUEGOS DE SUMA CERO

         Después del juicio destituyente, y mientras arreciaba la conspiración interno-externa del “lugo-bolivarianismo”. Esta, últimamente, incluso se está desbordando con insinuaciones neomilitaristas y neototalitarias del Palacio Quemado (La Paz), las peligrosas de reeditar nada menos que una crisis bélica en el Chaco.

         Mientras, los partidos con representación parlamentaria regresaron a sus jueguitos tradicionales, el del perverso del patrimonialismo prebendario, y también de las politiqueras maniobras mínimas de poder, el de todos contra todos, el perverso juego de “suma cero”, que en superficie hace brillar los acuerdos más extraños, contra natura, incluso.

         Por ejemplo, el “sondeo” del Alegre-PLRA hacia el incombustible e insólito Mario Ferreiro (politiquerillo entre politiqueros), y la negativa de sus senadores a votar en contra del ingreso de Chávez (no el de Venezuela) al Mercosur, devenido en apenas un MercUnasur, de improbable aceptación internacional, desde la insólita reunión presidencial de Mendoza de fines de julio pasado.

         Los del PPQ, entretanto, están inmersos en una campaña presidencial de muy baja intensidad, y Lino Oviedo acaba de regresar a su antiguo rol de “poder detrás del trono”, en este caso en el Ministerio de Defensa, visiblemente en manos muy inexpertas en cuestiones de seguridad y políticas de estado. De su lado, la conflictiva interna colorada va de los enfrentamientos de elevado calibre, a los súbitos amoríos de hoy, entre los enemigos de ayer nomás, como es el caso del contubernio HC-Lilian. Esto significa, entre los partidos mencionados y otros menores, la imposibilidad de trabajar en pos de un gran consenso en materias tales como política, sociedad, economía, asuntos internacionales y de seguridad, etc.

         El resultado: casi todas las políticas de Estado están postergadas. En un país en el que la institucionalidad-legalidad y legitimidad democráticas continúan siendo débiles, al igual que el liderazgo y el rezago de sus élites casi sin excepción. Algo muy grave, en un mundo en plena grave crisis de “desorden” internacional, y con tendencias generalizadas a la inestabilidad política, también en la región. Pero, aquí, el verdadero peligro ya no es el regreso al pasado autoritario, sino la amenaza real del salto al vacío que representa el intervencionismo neopopulista y neototalitario regional, vinculado muy estrechamente al crimen organizado y terrorismo fundamentalista internacionales.


EL REGRESO DEL “SETENTISMO” TERRORISTA

         Es aquí que el recuerdo del pasado dictatorial palidece frente a la novedad sistémica del autoritarismo totalitario, el proyecto de una “izquierda” ultra radicalizada, que se ha estado encargando de vaciar de todo contenido de Estado de derecho democrático (Edd) a los procesos regionales de transición hacia ella. Para esta rediviva izquierda de orígenes “setentistas” y más que guerrillera, terrorista, en nada importa que la crisis terminal de la Cuba castrista y del socialismo marxista en el mundo, en cualquiera de sus manifestaciones, y el elevado precio que los “bolivarianos” hacen pagar a sus pueblos, al igual que el “progresismo” argentino, brasileño y uruguayo.

         Mientras se incrementa la expansión del Irán terrorista y fundamentalista por toda América Latina, de la mano de Chávez, un hecho real que nos pone en la línea de fuego de la crisis mundial de seguridad que desde Siria se proyecta, involucrando peligrosamente para la tan precaria paz mundial al régimen de Teherán, fundamentalista y terrorista. La crisis económico-financiera mundial es en sí mismo un capítulo aparte.

         Todo, ¡oh casualidad!, justo cuando Lugo se vuelve más intransigente y errático, y el autodenominado EPP, el grupo terrorista local se encamina hacia acciones más agresivas, con incrementado apoyo logístico, financiero, armamentístico y de especialistas de la muerte. El EPP se ha convertido ahora en la carta sangrienta del chantaje bajo la manga, el de la regional e intervencionista “Banda de los Cuatro”, integrada por los “democráticos” mandatarios neototalitarios de Argentina (CFK), Brasil (Dilma Rousseff), Uruguay (José Mujica) y Venezuela (Chávez).




JLSG
Asunción, a 3 de setiembre de 2012
Código del artículo: QAP3

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